El desafío del Persiles

Al anunciar en la dedicatoria de la segunda Parte del Quijote (1615) la próxima salida de la que iba a ser su postrera novela, Cervantes, casi septuagenario y enfermo ya, parece lanzarse a sí mismo un último desafío, el más difícil para un creador: no superar a los demás, sino superarse a sí mismo. Autodesafío que la fortuna harto desigual de la obra – notable éxito hasta el siglo XVIII, largo eclipse posterior y lento resurgimiento actual – transforma hoy en permanente desafío para la crítica moderna. A él quiere responder el presente ensayo. Partiendo siempre del texto...