Pop. Una palabra que ha conquistado el mundo. Tres letras. Un vocablo capicúa que refleja el complejo universo de la música popular de este siglo. En una segunda lectura, a pesar de su estructura capicúa, el término encierra, a los ojos del profano, algunas contradicciones. Al tratarse de música para el pueblo ¿por qué el lenguaje musical que la argumenta se presenta cada vez más y más hermético? ¿Es inevitable el uso de un sinfín de anglicismos, que espantan al aficionado, y sacralizan al especialista? La información musical es cada día más exclusiva de un grupo de entendidos...