Gisel, deseo y pecado

El era mi vecino... Cada día lo observaba por la ventana, soñaba con él, deseaba ser suya. Pero era una locura, él ya estaba casado tenía a otra mujer en su vida que no era yo. En mis planes nunca entró inmiscuirme en su matrimonio, hasta que algo inesperado sucedió entre ambos aquella mañana. La lujuría y el desenfreno se adueñó de nuestros cuerpos y sentidos. Vivimos una pasión descontrolada. Era algo incontrolable, superior a mis fuerzas. De la noche a la mañana me convertí en su amante y eso me gustaba. Mi mundo giraba entorno a Max, hasta que conocí a Ben. Él se...


























































