Arte y liturgia

Sinopsis del Libro

Dice san Manuel González en el prólogo: Si no lo vedara la concesión de los titulas de los libros, éste que viene a tus manos, lector anónimo, debiera titularse "Cómo por el Arte y la Liturgia se va a la Piedad". Este titulo te dice por anticipado y en compendio cuanto te quieren descubrir las ligeras páginas de este librillo, a saber: que la Liturgia católica, esa gran alabadora de Dios y maestra eximia de alabanzas a gusto de El, no se ha dignado coger de la mano al Arte (así, con mayúscula, y en general, o sea, todas las artes bellas y buenas) e introducirlo en el templo y llevarlo hasta el Altar mismo del Sacrificio augusto y al Tabernáculo en donde mora la Majestad soberana para erigirlo en ídolo que robe las alabanzas que sólo se deben a Dios ni para que las comparta con El, sino para que alabe, ayude, enseñe y excite a alabar a Dios. p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 9.0px Helvetica; color: #6d6459} span.s1 {color: #928b7f} span.s2 {font: 10.0px Helvetica}

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Biografía de San Manuel González García (1877-1940)

San Manuel González García nació el 25 de abril de 1877 en la localidad de Valderas, en la provincia de León, España. Fue un sacerdote español conocido por su compromiso con la educación, la pastoral y la atención a los pobres y necesitados. Su vida estuvo marcada por una profunda espiritualidad y un inquebrantable deseo de servir a Dios y a la comunidad.

A una edad temprana, Manuel González mostró un interés notable por la fe y las enseñanzas cristianas. A los 12 años ingresó en el seminario y, tras completar su formación, fue ordenado sacerdote en 1901. Su ministerio comenzó en la diócesis de Palencia, donde se destacó por su dedicación a la enseñanza y su labor pastoral. Fue en este periodo donde continuó desarrollando su carisma y compromiso con la educación religiosa, haciendo hincapié en la importancia de la formación integral de los jóvenes.

Una de las contribuciones más significativas de San Manuel González fue la fundación de la Asociación de la Sagrada Eucaristía, que promovió la adoración y el culto a la Eucaristía. Su labor en este ámbito le valió el reconocimiento y respeto dentro de la Iglesia católica. González creía firmemente que la Eucaristía era el corazón de la vida cristiana y su devoción a este sacramento lo llevó a recorrer diversas parroquias, animando a las comunidades a acercarse a Dios a través de la adoración.

En 1931, tras la proclamación de la Segunda República Española, la situación política en España cambió drásticamente. Durante este tiempo, San Manuel González se enfrentó a retos significativos, especialmente con la creciente persecución a la Iglesia. Sin embargo, su fe nunca flaqueó, y continuó su labor con valentía y determinación. A pesar de los peligros, mantuvo su compromiso con la enseñanza y la formación religiosa, destacando siempre la importancia del amor y la paz entre los seres humanos.

A lo largo de su vida, San Manuel González también mostró una profunda preocupación por los más desfavorecidos. A lo largo de su ministerio, dedicó tiempo y esfuerzo a ayudar a los pobres y necesitados, creando diversas iniciativas para proporcionar asistencia a quienes más lo necesitaban. Este enfoque en la caridad y el servicio a los demás se convirtió en una marca registrada de su vida y acción pastoral.

El legado de San Manuel González no solo se limita a su acción pastoral y servicio a la comunidad, sino que también dejó una huella profunda en el ámbito educativo. Promovió la creación de escuelas católicas y trabajó incansablemente para garantizar que los jóvenes tuvieran acceso a una educación de calidad, basada en principios cristianos. Su compromiso con la educación y la formación de las nuevas generaciones es un testimonio de su visión y dedicación a la misión de la Iglesia.

El 4 de enero de 1940, San Manuel González falleció en Palencia. Fue beatificado el 29 de junio de 1975 por el Papa Pablo VI y canonizado el 16 de octubre de 2007 por el Papa Benedicto XVI, quien reconoció su vida de entrega y servicio a Dios y a los demás. Su festividad se celebra el 4 de enero, el día de su muerte, y su imagen es venerada en diversas iglesias de España y otros países.

El impacto de su vida y obra sigue siendo significativo en la actualidad. San Manuel González es recordado como un modelo de fe, dedicación y amor al prójimo. Su testimonio inspira a muchos a vivir una vida de servicio y entrega a Dios y a los demás, recordando siempre que la verdadera felicidad se encuentra en el amor y la generosidad.

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