Puede ser en la intimidad de tu habitación, en una acampada, un edificio oficial, una playa, carreteras, albergues, hospitales e incluso conventos. Quizá sean sombras, humanoides, seres angélicos, invisibles e incluso voladores. A veces se manifiestan mediante ruidos, pasos, golpes, ouijas o llamadas telefónicas; y ante individuos como cualquiera de nosotros, famosos, personal de seguridad, cuerpos policiales o agentes de inteligencia. La mayoría no tiene rasgos definidos. Nadie está a salvo de toparse con ellos. Son « los sin rostro », entidades que se cruzan con nosotros, frente a...