La felicidad conyugal

Ocupaba permanentemente sus pensamientos. Sentado a su mesa de trabajo, no conseguía avanzar en ninguno de sus proyectos. La imaginaba en sus brazos, tarareando las canciones bereberes de su aldea, unas melodías que no le gustaban demasiado, pero de las que ya no podía prescindir, incluso sin entender qué decían. Eso era el amor, desear lo que te recuerda al ser amado. Un pintor, en el mejor momento de su carrera, se encuentra súbitamente paralizado por un ictus cerebral en su mansión de Casablanca. Su proyección artística y su envidiable vida de exposiciones y viajes se ven...



